Es una sensación extraña; inunda
el alma y va corroyendo despacio el espíritu como el ácido sobre la tela.Es un dolor en el pecho que te corta la respiración, que te roba la felicidad y que te hace ver el mundo en un sólo color.
Aquel momento en que te sientes sólo aunque estés rodeado de muchas personas; en el que sientes que algo se rompe y es un ruido muy fuerte que sólo tú puedes oír, un ruido aterrador y espeluznante que no puedes compartir.
Quieres gritar, pero no puedes ni murmurar; las palabras se han escondido y respirar comienza a perder el sentido.
No quieres que nadie se acerque, aunque desees compañía; son contradicciones que ni tú mismo puedes resolver.
La música ya no te calma, ha perdido su toque mágico; son simplemente notas que no logran efectuar ningún cambio y, entonces; sientes que todo está mal, que el mundo se ha volcado en tu contra y una lagrima que refleja desesperación y tristeza rueda por tu mejilla intentando llevarse el dolor, pero eso no sucede; no logras que nada termine con ese sentimiento.
Hay miles de maneras y motivos de estar triste; un amor no encontrado, una esperanza perdida, un sueño frustrado, una melancolía nocturna, un nuevo ángel en el cielo, un reproche justo, una pelea inútil… ¿Cuántos más puedes anotar?, pero únicamente hay, una manera de estar feliz; muchos motivos, pero sólo una manera.
No habría felicidad si no existiera la tristeza; son dos contrarios que se necesitan para existir, no hay el uno sin el otro. Una dualidad contraria. ¿Irónico? Quizá.
Tal vez sientas que nada puede acabar con tu tristeza, en ese momento eres tú contra el resto del mundo, pero precisamente te tienes a ti mismo; con toda la fortaleza que has creído perder; con todas las sonrisas guardadas en el baúl, esperando salir; con todo aquello que te lastimó sobre la mesa, esperando como fantasma para acecharte. Puedes llorarlo, dejarlo salir y que las lágrimas mojen tu fe, entre más se humedezca y esté a punto de romperse más se fortalecerá. Llora todo lo que sea posible, para que mañana no te atormente.
Mañana debes levantarte, el sol saldrá para demostrar que ha ocurrido un milagro; te regalaron un día más, para reír, llorar o gritar... al fin y al cabo tienes un día más para vivir, sólo tú sabes en qué gastas ese tiempo.
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