Perder
un amor significa entender que el destino decidió que aquello no funcionaría o
que fuiste muy cobarde para expresar sentimientos.
Perder
un amor significa que ambos tomarán caminos distintos y que quizá no se vuelvan
a encontrar, pero aquel amor ahí estará; siendo parte de tu vida.
Perder
un amor, un amor verdadero, va dejando huequitos imposibles de llenar.
Perder
un amor deja heridas que sólo el tiempo puede curar.
Cuando
pierdes un amor, nada volverá a ser igual; en aquel momento aprendiste,
lloraste, reíste y viviste instantes que no se repetirán, no porque no vallas a
encontrar a alguien más sino porque ese alguien no será igual.
Amores
perdidos que rasgan el alma como una tela sensible, que quebrantan el corazón como
una burbuja que explota al contacto del lento palpitar y que te hacen dormir
profundamente mientras en tus sueños te reprochas los errores.
Amores
perdidos a los que nunca encontrarás el por qué.
Amores
perdidos que sabes, jamás han de volver; aquellos a los que aún después de
tanto tiempo dedicas un par de versos y algunos suspiros enviados al viento;
aquellos a los que regalas flores que marchitan lentamente encerradas en cajas;
aquellos a los que siempre recordarás.
Pero…
así, como todo pasa en esta vida; los amores se irán, el tiempo seguirá su
curso y la vida continuará…
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