Cuando
un loco transforma tu mundo, te espera la locura inmediata.
Cuando
le permites entrar en tu vida y convertir tus sueños en utopías, el miedo ya no
te paraliza y estás listo para tomar las riendas de tu vida y emprender un
nuevo camino.
Cuando
dejas que te muestre que tienes alas y aprendes a volar, no quieres aterrizar
nunca más; ya no ves el mundo como un cuento de hadas, pero te sientes capaz de
lograr una historia mejor.
Cuando
te muestra la verdadera libertad, ya no te conformas con las sombras que puedes
ver desde el encierro.
En
el momento en que puedes gritar, crees que no hay imposibles y todo se vuelve
un buen motivo por el cual luchar.
Y
así es como la locura es inmediata y contagiosa; es como una enfermedad que todos
critican y que tú valoras porque si ser loco es ver la luna como una esperanza
y cada estrella como un verso, si ser loco es levantarte para ver el sol pintar
el cielo; si la locura implica no dejar de luchar nunca, si la locura es creer
que puede haber mundos mejores y escuchar en cada silencio una melodía perfecta,
entonces; estar loco es la enfermedad más hermosa, es aquella de la que no se
tiene miedo y para la que no se necesita medicina.
Porque
aquella locura a la que tantas personas temen es la que puede transformar al
mundo y convertir los sueños en realidad.

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