Un
sueño más que se estampa sobre el concreto, que se parte en pedazos y que se
esparce por la lluvia.
Uno
más que no soporta el impacto y se queda tirado como un cuerpo inerme.
Un
momento que ya no aguantó el ritmo del tiempo, que se hizo pequeño y no quiso
seguir el curso.
Una
melodía que se ha perdido y llegado al silencio, decidió dejarse derrumbar.
La
luz que se apagó pues ya no tenía fuerzas para alumbrar.
La
mariposa que cansada del vuelo, se dejo caer, pero el viento la llevó y llegado
el momento se desplomó.
...
y así, van muriendo las cosas que, creí, nunca tendrían fin.
Se
opacaron los versos, se perdieron las rimas, se marchitó el invierno, se
derritieron los cuentos...
Mudemos
la esperanza una vez más. Busquemos un lugar donde se mantenga más firme.
No
hay que darnos por vencidos; aún nos quedan fuerzas.
Aquí
voy; mudando la esperanza de rincón a rincón, buscando sólidos entre nubes de
algodón...
y
aquí voy; como siempre creando poesías, un trovador que canta y camina por el
mundo buscando algo mejor, el pintor que espera encontrar en el mundo algún
color, paso a paso tocando el mismo son, soñando con muñecas y canciones, entre
notas y sabores, entre olores y juguetes, entre hielo y una flor.
Tratando
de evadir a los guardianes de la magia, destructores de los sueños; quienes
derrumban arquitecturas y esculturas de los cuentos, quienes marchitan las
flores, quienes aplastan ilusiones...
Aquí
voy; mudando, mudando y mudando...
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