jueves, 26 de julio de 2012

"Fantasmas."


Cada individuo crea sus propios fantasmas y les otorga diferentes poderes dependiendo sus miedos; incluso pudieran tener el poder de destruir los sueños.


Algunos fantasmas desaparecen al amanecer, cuando la luz despierta y el sol invade hasta los espacios más pequeños; otros permanecen aunque el día haya comenzado y nos acompañan a todas partes, esos son los que más lastiman, esos son los que paraliza.


Los fantasmas tienen diferentes mascaras como inseguridad, frialdad, desamor, recuerdos destructores, sueños frustrados, pero al final terminan siendo uno sólo; el miedo a no hacerlo bien, a no ser querido, a no querer, a que vuelva a ocurrir algo malo, a que se destruyan las esperanzas… a ser lastimados. Le tenemos miedo al dolor porque es una sensación desagradable, a veces, nos hace falta recordar que él es el mejor maestro y que estará en nuestras vidas aunque tratemos de evitarlo.

Todos tenemos diferentes maneras de evadir los fantasmas; una luz que los aleje, correr como queriendo escapar, ocupar la mente en otras cosas, buscar compañía porque creemos que si estamos  con alguien no nos acecharan y tal vez sea cierto, pero siempre llega el momento de estar solos, de que se apaguen las luces, de que se agoten las fuerzas de huir, de que tu “yo interno” logre la calma suficiente para estar en paz y entonces, ellos aparecen, ya no los puedes alejar y debes enfrentarlos porque sólo de esa manera lograrás vencerlos.

Sólo tú puedes decidir entre dejar que aplasten tus sueños o darles un golpe con la suficiente fe como para que se marchen y no vuelvan nunca.

Todos tenemos fantasmas, todos tenemos miedos, pero de la misma manera en que los creamos, tenemos la fuerza para destruirlos; sólo hace falta un poco de valor.

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