Las personas se van todos los días, a cada segundo
desaparecen.
Algunos se van lejos, pero sabemos que detrás de un mar o
un par de kilómetros están; otros se van muy muy lejos, tanto que no puedes saber
dónde y lo más triste es que sabes que nunca los verás otra vez.
Por mi vida han pasado tantas personas; algunas que
apenas puedo recordar, otras que fueron irrelevantes, algunas que dolió por un
momento pero que ahora sé, están mejor, y solo unas cuantas que han dejado algo en mí
y se han quedado tan dentro de mi mente que los recuerdos parecen cercanos.
Todos dicen: debemos dejarlos ir pero nadie te enseña
cómo hacerlo.
Algunos están a un par de metros o kilómetros de
distancia y aun así los sientes tan lejos que casi puedes olvidarlos; otros
están tan lejos que la distancia quisieras pensar se mide de "aquí al cielo",
pero jamás tendrás la certeza; sin embargo, puedes sentirlas a tu lado. Algunas
te hacen llorar con sus recuerdos, otros te hacen reír, solo pocos te hacen derramar
lágrimas de felicidad. Algunos tienen en tu vida “toda la vida”, otros llegaron
hace poco y aun así hacen que sientas que tienes toda una vida de conocerlos.
Eso sí, todos estuvieron alguna vez y por lo tanto ocuparon aunque sea un
segundo de tu mente…
Debo agradecer a todos los que un día estuvieron, están o
estarán en mi vida, de todos aprendí un poco, porque como siempre lo he dicho y
como un día escribió Alfred Tennyson “Yo soy una parte de todo aquello que he
encontrado en mi camino”…
Así que cuando decidas irte; vete sin pedirme permiso
porque no te lo daré, camina despacio y no me digas adiós, dime hasta pronto
porque aunque te vayas muy lejos estarás en mis recuerdos y en mis
aprendizajes…
Cuando te vayas dolerá y quizá lloraré, pero no te quedes
por mí, no vale la pena, sigue tu destino que yo terminaré entendiendo… Las
personas se van todo el tiempo, pero como ya estás muy dentro de mi corazón
puedes marcharte sabiendo que siempre habrá un espacio para ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario